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La sexualidad siempre ha sido un mito, el cual se vuelve exponencial si se le relaciona con personas discapacitadas

Entre el placer y el sufrimiento: Asistentes sexuales para personas discapacitadas

La sexualidad siempre ha sido un mito, el cual se vuelve exponencial si se le relaciona con personas discapacitadas, a quienes por falta de conocimiento se les llega a considerar como asexuados. Sin embargo existe algo que es del conocimiento de pocos, los asistentes sexuales para discapacitados, antes de estigmatizar el termino y relacionarlo con prostitución, es importante saber que en el 2016 se llevó a cabo una convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad quienes no deben ser privadas de la oportunidad de experimentar su sexualidad, tener actividad sexual o procrear en "igualdad de condiciones" que el resto de personas sin discapacidad.

Así es como surge Tandem Team en Barcelona, hace de mediador para que la persona acompañante y acompañada puedan conocerse antes de la sesión y, además de valorar sus respectivos deseos, lleguen a los pactos privados que regirá su encuentro íntimo. Para poder acceder a este protocolo se necesita ser mayor de edad y tener el certificado de discapacidad.

El fundador de la asociación es Francesc Granja es hemipléjico y está convencido de que una caricia, una mirada o el roce de un dedo pueden dar el mismo tipo de placer a un individuo con discapacidad en función del momento, de la persona o del lugar donde se realicen.

La vida de Francesc Granja no fue fácil después de que su vehículo volcara por una carretera portuguesa dejándolo postrado en un cama. En una entrevista para el periódico La Vanguardia, Granja hablaba del momento en que quiso recuperar su sexualidad: "tras el accidente estuve varios meses recuperándome de mis lesiones físicas y emocionales antes de tener cualquier síntoma de deseo sexual. Una vez pasado este período de inapetencia, tuve mis primeros encuentros eróticos que fueron bastante decepcionantes dada mi obsesión en repetir el modelo genital. A pesar de no tener erecciones ni sensibilidad me empeñé en reproducir el mismo esquema 'penecéntrico' que traía aprendido desde la adolescencia".

ASISTENCIA SEXUAL PARA DISCAPACITADOS

Su experiencia personal fue el detonante que lo llevó a pensar en las necesidades sexuales de una persona con discapacidad. En algún momento, Granja pensó que, al no tener erecciones, "nunca más volvería a ser capaz de dar ni recibir placer. Me descarté como persona sexuada".

Aunque al principio se "estrelló" contra numerosos patrones sociales impuestos, poco a poco se dio cuenta de que "podía disfrutar de una sexualidad de otra manera, con más caricias, con más besos, con más relaciones emocionales con las personas. Tuve experiencias de sexualidad muy trascendentes".

¿QUÉ ES EL SEXO PARA UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD?

El hoy presidente de Tandem Team Barcelona es claro: "la sexualidad es algo individual y singular. El problema es que determinadas personas con diversidad funcional que tienen unas limitaciones importantes, no pueden acceder a la sexualidad porque no pueden salir a la calle y necesitan que alguien venga a sus territorios.

No proponemos que lo genital es malo, proponemos que cada uno descubra su propia sexualidad". Y pone como ejemplo su caso. Granja afirma que ha tenido experiencias sexuales "donde con el roce de un dedo he conseguido conectarme y sentir placer porque hay una conexión tan fuerte con esa persona que trasciende a lo genital".

No se trata, pues, de sustituir sino de adquirir una nueva sexualidad, de permitirse la exploración y reafirmar que el ser humanos es sexuado, desde el momento en el que nace.

Un asistente sexual no es una prostituta o un gigoló

La organización Tandem Team Barcelona trabaja con profesionales de la asistencia personal, no profesionales del sexo. Se trata, argumenta Granja, de una asistencia personal en el ejercicio de la sexualidad, "puesto que proponemos que se asista la parte logística del intercambio íntimo y erótico, no la parte de la sexualidad. Entendemos que no hay normas ni consejos por muy limitada que sea la movilidad de la persona asistida. Una caricia, una mirada o una felación pueden dar el mismo tipo de placer en función del momento, de la persona o del lugar donde se realicen". Los límites de esta asistencia sexual son aquellos que acuerden libremente las dos personas que se comprometen a compartir su intimidad, aclara.

La asistencia sexual es una experiencia nueva en España. Hay países como Bélgica que, aunque no la reconocen, llevan años trabajando con ella. El único país europeo que sí tiene una legislación ad hoc es Suiza.

El tema no está ajeno a los prejuicios y al debate, pero es importante abrir nuestras actitudes y pensar que hay personas que necesitan expresar su sexualidad a pesar de encontrarse en una cama o una silla de ruedas.

Fuente:lasillarota.com