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Niños de entre 6 y 16 años, con y sin discapacidad, disfrutarán del campamento Aspaym en Cubillos del Sil.

El bosque integrador

«El Bosque de los Sueños», un conjunto de instalaciones y cabañas situado en Cubillos del Sil, será el escenario un año más del campamento Aspaym Fundación Vodafone España, que cumple su edición número quince acogiendo niños de entre 6 y 16 años con y sin discapacidad de todo el país, y que durará desde ayer hasta el 15 de agosto. El objetivo de la actividad es lograr la integración de niños con discapacidad física en un ambiente distendido, adaptado y supervisado junto a otros jóvenes de su edad.

Las plazas para asistir al campamento son limitadas debido a la instalación, pero aún así este año 30 niños con discapacidad y 15 sin ella han venido desde Cataluña, Murcia, Asturias, Madrid o Valencia para unirse a otros 40 niños del campamento urbano de la zona. Todos participarán en las actividades organizadas que consistirán en disfrutar de las piscinas de Cubillos por las mañanas y por las tardes realizar talleres de manualidades. Además, el campamento gira en torno a una temática cada año, y este ha tocado que «El Bosque de los Sueños» se convierta en una aventura pirata. Las excursiones se han eliminado por su elevado coste, pero aún así los niños disfrutarán de una marcha por la zona, un día de karting en Cabañas y una cena con espectáculo incluido con los habitantes de Cubillos.

La supervisión de los participantes corre a cargo de los 55 voluntarios— de todos los puntos de España—que se encargan de organizar las diferentes actividades y de cuidar a los jóvenes. «El único requisito que los voluntarios deben seguir es que tengan muchas ganas de ayudar, ya que la movilización de niños con discapacidad física a los que nosotros tratamos es muy delicada y requiere mucho esfuerzo y trabajo», comentó la gerente de Aspaym, Gloria Arranz. Los colaboradores, que tienen entre 18 y 30 años, han sido entrevistados previamente por el coordinador del campamento para ver las cualidades que pueden aportar a los niños, y han pasado un proceso de formación para saber como encargarse de los pequeños. «Gracias a un amigo me enteré de este campamento, y por hacer algo distinto me animé. Este es el cuarto año que vengo, porque gracias a los niños y al resto de gente que participa hay algo que te engancha», confesó Xandra Cabezas, una de las voluntarias, que no dudó en afirmar que repetirá el año que viene si tiene ocasión.