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Reportaje sobre sexualidad en personas con lesión medular

Terapia sexual en una silla de ruedas

El sexo nace con nosotros y muere con nosotros. ¿Pueden tener sexo las personas que padecen una lesión medular? Por supuesto que sí. EFEsalud ha participado en una sesión de terapia sexual con mujeres y ha comprobado cómo consiguen hacer olvidar la silla de ruedas para enseñarnos sus sentimientos, sus deseos y sus necesidades.

En el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, fisioterapeutas, enfermeras, médicos o terapeutas ocupacionales ayudan a las personas con una lesión medular a rehabilitar la parte física, que por supuesto es lo primero. Pero una vez que se han asumido su estado, la psicóloga clínica María Ángeles Pozuelo ayuda a recordarles que siguen teniendo una vida sexual, que no se pierde cuando llega la silla de ruedas.

Entramos en la sala y allí nos están esperando varias chicas que con una gran sonrisa nos saludan y nos dan la bienvenida. Empieza la terapia sexual, hoy algo diferente porque dos periodistas se han colado para vivir con ellas esa experiencia.Virginia, Laura, Begoña, Toñi y Bea comienzan, con la ayuda de la doctora Pozuelo, a contar cómo viven ahora la sexualidad.

Virginia tiene 31 años y padece Atrofia Muscular Espinal tipo II, una enfermedad hereditaria, degenerativa y neuromuscular. Afecta a las neuromotoras (las neuronas encargadas de transmitir la fuerza a los músculos), por lo que sus músculos se van debilitando y atrofiando cada vez más. “A mi me cuesta coger un vaso de agua, tengo sensibilidad en todo el cuerpo pero muy poca fuerza y movilidad”.

Nos cuenta que siempre ha sido una chica muy activa, ha estudiado, ha hecho teatro, ha conocido a chicos… “como cualquier chica de mi edad”. Para ella, la enfermedad no ha sido una limitación. Conoció al que hoy es su marido por un programa de radio de poesía y literatura, y desde el principio le contó el deseo que tenía desde que era una niña: ser madre.

A pesar de que en muchos momentos se cuestionaba (por su condición física), si podría o no ser mamá, finalmente cumplió su sueño: se quedó embarazada haciendo el amor con su pareja. Pero no fue fácil, “la sociedad no está sensibilizada con este tema, incluso ni los médicos. Cuando llegué embarazada al hospital lo primero que me aconsejaron es que abortara, pero yo realmente deseaba ser madre a pesar de saber los riesgos que conllevaba”.

Virginia es madre de dos hijos: una niña de nueve años y un pequeño de cuatro.Piensa que hay mucho desconocimiento en el tema de la sexología en las personas con discapacidad, y que ella nunca ha recibido educación sexual ya que les ven, incluso sus familiares, como personas asexuadas, y les tratan muchas veces como niños. Pero ella asegura: “somos personas con una condición física diferente, pero tenemos los mismos sentimientos, las mismas necesidades y los mismos deseos que cualquier otra persona que físicamente esté bien”.

“Yo tengo muchísimos amigos que con veinticinco, treinta años se tienen que esconder de sus padres para salir con una chica porque les da vergüenza…es como que no se habla mucho de ese tema y cuando se enteran que tienes pareja se quedan muy sorprendidos porque desde muy pequeños te dicen: no es que tú no puedes. Eso a una persona se le va quedando: no puedes, no puedes y al final tú misma te crees que no puedes y es una equivocación porque la sexualidad es tan amplia que puedes disfrutar con muchas cosas diferentes. La sexualidad no está en los genitales, está en la mente de toda persona”.

La doctora María Ángeles Pozuelo, Responsable del Área de Psicología Clínica del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, explica a sus chicas que “la sexualidad es un concepto que no está ligado exclusivamente a lo genital, a la penetración. Las relaciones sexuales son algo mucho más amplio, es toda la vida de la afectividad de una persona y la recuperación o la reconstrucción del yo es encontrarse de pronto en un cuerpo nuevo, extraño que tiene que ir conociendo”.

Laura tiene 41 años y es madre de dos jóvenes, para ella la sexualidad ya no es de cintura para abajo, ha aprendido a verla de otra manera, “es compartir caricias, besos o conversaciones”.

Ha tardado un poco en recuperar la autoestima y en volver a tener ganas de arreglarse, maquillarse, peinarse, pero se ha ido recuperando, ya que como nos dice, “hay que reinventarse”.

“No tengo una pareja al lado pero sí que he tenido alguna experiencia con algún chico que está en silla y ha sido estupenda, incluso mejor que antes, más bonito”.

Begoña tiene 42 años y está casada desde hace trece. Su lesión medular apareció a raíz de dos operaciones de hernias cervicales. Los nueve meses que ha estado en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo asegura que han sido “de lo mejor que me ha pasado en la vida. Donde he hecho mis mejores amigos, he convivido con muchos pacientes, rehabilitadores, psicólogos…”

Después de ese tiempo viviendo en el hospital comenzó a salir los fines de semana con su marido. Al principio, asegura, todo eran preguntas: ¿por qué, por qué?, pero una vez que asumió su estado empezó el primer contacto con su pareja.

“Lo primero que tiene que hacer una persona que se encuentra en esta situación es tener mucha comunicación, tienes que ayudar mucho a tu pareja porque tampoco conoce ahora tu cuerpo. No tengo sensibilidad en toda la parte izquierda, ni en vejiga ni nada…es muy complicado explicar a tu pareja que tu no sientes, que no puedes hacer cosas y empiezas a comentar, a decir, él empieza con una caricia, un beso…a conocernos los dos mutuamente porque ahora la vida es completamente diferente”.

A pesar de que reconoce que por supuesto hay cambios en la sexualidad, esta nueva manera de vivirla no tiene por qué ser peor, simplemente distinta. Begoña nos cuenta que antes de sufrir la lesión trabajaba muchas horas y le era difícil encontrar un momento para su marido, por lo que, como ella dice, “teníamos que recurrir al aquí te pillo, aquí te mato”.

Pero ahora ha comenzado una vida nueva, y a pesar de ser difícil, nos explica que “si te quieres, tienes una autoestima elevada, te sientes guapa…puedes seducir. Yo lo aprecio mucho más que la vida que llevaba antes”.

Toñi y Bea, sus parejas se quedaron parapléjicas, pero ellas no pierden la esperanza
Antonio, el marido de Toñi, se quedó parapléjico tras una intervención quirúrgica. Ella le apoya, y aunque asegura que él ve difícil la parte sexual, “yo no creo que sea tan complicado, creo que será diferente pero no tiene porqué ser peor, yo creo que incluso para mí sería más bonito todavía”.

Miguel Ángel, el novio de Bea, tuvo un accidente de moto y se quedó parapléjico. Al no sentir ni mover de cintura para abajo, sus relaciones sexuales han cambiado, pero como nos cuenta Bea: “hemos aprendido otro tipo de caricias, de conversaciones para poder disfrutar parecido a lo de antes y aunque nos queda aún mucho recorrido, estamos aprendiendo”.

La doctora María Ángeles Pozuelo nos explica que ellas muchas veces se sienten mal por alcanzar el orgasmo y pensar que sus parejas no lo sienten igual. “El problema en algunos casos es que se cohíben y piensan que no pueden disfrutar. Hay que aprender a sentir y disfrutar de una manera diferente”.

María Ángeles les ayuda a entender, les explica lo que no comprenden, les responde a sus cuestiones más personales y les saca una sonrisa entre bromas, historias y lecciones de vida que ella misma también ha aprendido de todas las mujeres y hombres que han pasado y pasan por su terapia.

Pero ella también sabe que aún hoy en día mucha gente piensa que las personas en una silla de ruedas no pueden tener una vida sexual. Para todos ellos la doctora acerca un consejo:“Les invitaría a pensar que la vida no se acabó, la vida de la sexualidad continua y habrá que explorar, conocerse, darse tiempo, no tiene porqué ser peor, va a ser diferente, va a ser menos espontánea, hay que conocer, tienen que confiar más en ellos y recuperar su autoestima, y desde luego no perder la comunicación, vencer los miedos de una manera más progresiva, volver a estar con tu pareja y la intimidad y los que no tienen pareja hacer a los demás que puedes dar y recibir”.

Nos despedimos con una bonita fotografía de todas las chicas para el recuerdo. Un día, que al menos nosotros, recordaremos siempre porque nos chocamos con una realidad, que tristemente no ha llegado a todo el mundo: aunque la condición física de las personas en una silla de ruedas sea diferente siguen siendo personas con sentimientos, deseos y necesidades. El sexo traspasa la silla.