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Con motivo del 40 aniversario del HNP, nos cuenta sus comienzos y su labor en el hospital

Entrevista a Alberto de Pinto, presidente de la Federación Nacional Aspaym

1- ¿Cuál fue la principal motivación para dedicarse a la medicina?

Es vocacional, mi padre era médico y él me inculcó todos los valores que tiene que tener un médico. Yo vi en mi padre un ejemplo y lo seguí al pie de la letra.

2- ¿Cómo fue su entrada en el hospital? ¿Qué recuerdos tiene de sus inicios?

Fue muy curioso porque yo iba a hacer la especialidad de oftalmología. Primero pensé cirugía cardiovascular, aunque era bastante incompatible con mi situación física ya que tenía una lesión medular. Estuve hablando con el catedrático de oftalmología del Clínico para hacer la residencia allí y coincidió con que tenía una “ulcerita”. No había forma de curarla.

Yo no conocía el Hospital de Parapléjicos ni nada y decidí venir a tratarme aquí ya que soy de Toledo. Cuando llegué, el jefe de Departamento de este hospital era el mismo que me había tratado en el Hospital Virgen de la Salud cuando tuve el accidente hace ya 44 años y cuando ingresé para tratarme esa úlcera, ya con la carrera terminada, me convenció para trabajar en este hospital, ya que en su opinión podría ayudar mucho más como médico paraplejista teniendo paraplejia.

Así me embaucaron en una especialidad que en un principio no había pensado. Hice rehabilitación, ingresé en el HNP como médico interno, luego las oposiciones, como uno más, y mi carrera en este hospital. Esto fue en 1978-79 aproximadamente.

3- ¿Cuáles son los principales hitos del hospital en estos 40 años?

Este hospital siempre ha sido una referencia mundial (aunque sea Hospital de Referencia Nacional desde hace muy poco tiempo, desde hace aproximadamente dos años). A mí me cautivó el tipo de tratamiento que tenían aquí.

Primero destacaba por ser una “gran familia”, por la enorme unión que había con el paciente, que va más allá de la unión que normalmente tiene un especialista. Y segundo, porque muchos de los grandes avances en el tratamiento de la lesión medular se forjaban aquí.

Yo destacaría el tratamiento de la tetraplejia, del brazo y la mano del paciente con tetraplejia, campo en el que se han dado funcionalidades altísimas a personas que no tenían prácticamente ninguna. O por ejemplo la época de los marcapasos diafragmáticos en aquellos pacientes que tenían lesiones muy altas y que tenían pocas esperanzas de vida digna porque no podían respirar adecuadamente. El uso de estos marcapasos diafragmáticos, marcó a mi juicio, un antes y después, ya que cuando empezaron a implantarse estos marcapasos diafragmáticos en este hospital se marcó un hito importante.

También la cirugía plástica, fue algo extraordinario en este hospital gracias al Doctor, ya fallecido, Alfredo Castro Sierra.

4- Una de las unidades más importantes y referentes del hospital es la Unidad de sexualidad y reproducción ¿Cómo fueron los inicios de esta unidad?

Personalmente a mí me cautivó el campo de la urología, pero sobre todo me preocupó mucho el tema de la fertilidad de los lesionados medulares. Sólo un 2% de los lesionados medulares podían tener hijos de una forma natural, ya que no existía ningún medio en aquella época para lograrlo. Yo propuse empezar a estudiar esto, montamos un grupo el Doctor Sánchez Ramos y yo y creamos una unidad especializada. Empezamos a investigar, leyendo, viajando, realizando ensayos clínicos a través del Fondo de Investigaciones Sanitarias de la Seguridad Social, el FISSS.

En 1978 obtuve un premio del Ministerio de Trabajo, con una dotación económica en aquella época en 250 mil pesetas, por un video en el que exponía cómo entendía que deberían ir dirigidos los estudios en el campo del acceso a la fertilidad y a la sexualidad ejercida de forma libre y sin complejos. Un par de años después empezamos a trabajar en ello y con muy buenos resultados.

5- ¿Cuántos niños han nacido gracias a la Unidad en estos 40 años?

En este hospital nació la primera niña (el primer niño nació en Barcelona), y a partir de ahí la se fueron ampliando los estudios y se creó la Unidad de Fertilidad, de las pioneras en el mundo. Esta niña tiene ahora unos 27-28 años, es alicantina. Hoy en día ha dejado de ser una técnica de investigación para ser una parte más del tratamiento habitual. Es un tratamiento más al que se puede acercar cualquier lesionado medular, y hemos conseguido dar la posibilidad de tener hijos a los pacientes, en sus propias casas, sin tener necesidad de ninguna ayuda.

Cuando yo dejé la unidad, por acción directa nuestra habían nacido aproximadamente 70 niños. Hoy en día es tan normal que ni se censa el número de niños, no es un hecho que cause estupor, justo lo que buscábamos, que hubiera esa normalización. A día de hoy se ha pasado de un 2% al mismo porcentaje que el resto de las personas sin lesión medular, que pueden tener hijos si así lo desean.

6- ¿Qué posibilidades de ser padres tienen las personas con lesión medular en la actualidad?

Hemos logrado que el lesionado medular se pueda acercar a una sexualidad plena, libre y sin complejos. Y además, a una paternidad como cualquier otra persona. Esto es una realidad y es una de las cosas de las que más orgulloso me siento. A día de hoy se ha pasado de un 2% a un porcentaje similar de las personas que sin ninguna lesión de este tipo pueden tener hijos si así lo desean.

En su momento el trabajo de esta unidad fue revolucionario, pero hoy ya está tan normalizado que no es ni noticia. En aquella época fue un boom internacional y modestamente creo que creamos escuela.

7- Seguro que tiene muchos casos de padres que recuerda de forma especial ¿Nos puede mencionar algunos?

Recuerdo muchos. Tantas anécdotas como para escribir un libro. Quizá el caso que más me impactó fue una pareja que me pidió que fuese su padrino. Acepté y mi mujer y yo somos padrinos de un niño de Valladolid.