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¿Cómo romper la barrera? El conocimiento es poder y debemos acabar con miedos que rodean a estas personas

Cinco mitos sobre la discapacidad que hay que derribar

“Cada mañana me despierto con ganas de ir a la escuela. La mayoría de las veces, porque sé que compartiré buenos ratos con mis amigos. ¿A quién quiero engañar? Voy a clase porque sé que, luego de una larga y casi siempre ininteligible clase de matemáticas o lenguaje, podré salir a jugar baloncesto. Cuando suena la campana del recreo trato de copiar a toda prisa los apuntes que mi compañera me prestó. Aunque no entiendo mucho de lo que escribo, no paro de copiar”.

Hugo es sordomudo. Y esta es la historia que contó en México a la salida de la escuela, donde muchos días se ve obligado a copiar las notas de otros estudiantes al no poder descifrar lo que dicen sus maestros que dan la lección dándole la espalda. No obstante, Hugo tiene suerte, forma parte de esa limitada franja del 20% al 30% de niños y jóvenes con discapacidad en América Latina y el Caribe que acuden a clase.

Tener una discapacidad es una barrera para el acceso a la educación mayor que el género, la situación socioeconómica o la ciudad de residencia: el 90% de niños y niñas con discapacidad en el mundo no asiste a la escuela.

¿Cómo romper esta barrera? El conocimiento es poder, y para derribarla debemos acabar con los mitos y miedos que rodean a las personas con discapacidad. Aquí van 5 mitos que se escuchan frecuentemente:

1. Las personas con discapacidad representan un segmento muy pequeño de la población

Se estima que 50 millones de personas en América Latina y el Caribe – un 10% del total de la población – viven con discapacidad. A nivel mundial, el número de niños menores de 14 años que vive con discapacidad se calcula entre 93 y 150 millones.

2. Las personas con discapacidad pueden acceder y permanecer en la escuela fácilmente

En América Latina, los niños y las niñas con discapacidad se encuentran entre los más marginados. Se estima que tan solo 2 o 3 de cada diez niños o jóvenes con discapacidad asisten a clase. En España, el 43% de jóvenes con discapacidades abandonan precozmente la educación.

3. Niños con discapacidad y sin ella no pueden aprender juntos

Las investigaciones sugieren que, cuando los estudiantes con discapacidad son incluidos, todos los estudiantes aprenden más y consiguen mayores logros. La educación inclusiva es considerada la mejor opción por razones éticas y educativas. La inclusión de niños y jóvenes con discapacidad en escuelas regulares inclusivas puede mejorar la calidad de la educación de todos los estudiantes.

4. No hay base legal de apoyo para la educación inclusiva

La educación como un derecho para todos los niños y las niñas se ha consagrado en instrumentos internacionales, empezando con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En 2006, la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad afirmó que las personas con discapacidad tienen derecho a la educación, a la que deben acceder sobre la base de una igualdad de oportunidades.

5. Con la discapacidad se nace

Se estima que un 50% de las discapacidades está directamente relacionado con la pobreza y podría evitarse. Los factores ambientales tienen un gran impacto sobre el nivel de discapacidad. Una mala nutrición, condiciones de vida y de trabajo peligrosas, acceso limitado a programas de vacunación y a los servicios de salud y cuidados de maternidad, violencia y desastres naturales pueden ser causas de discapacidad. Muchos niños nacen sin discapacidad y la adquieren durante el transcurso de su vida escolar. Las causas más comunes incluyen lesiones producidas por accidente, violencia, traumatismos y enfermedades infecciosas.

Costos y beneficios

La integración de jóvenes y niños con discapacidades no es una tarea necesariamente fácil ni barata, pero los beneficios que conlleva para la sociedad son múltiples. Muchos cambios han ocurrido en las últimas décadas para promover una comunidad inclusiva y así fomentar el desarrollo pleno de personas con discapacidad a nivel mundial, y aquí van algunos ejemplos.

En Estados Unidos, antes de la creación en 1975 del Decreto “Educación para Todos los Niños con Discapacidad”, conocido como IDEA por sus siglas en inglés, solo uno de cada cinco estudiantes con discapacidades asistía a la escuela. Actualmente, más de seis millones de niños reciben servicios de educación, incluyendo intervención temprana, monitoreo y capacitación de maestros.

Aunque en España queda trabajo por hacer, el país tiene un 17,9% de personas con discapacidad en edad activa con estudios superiores, casi tres puntos por encima de la media europea (15,5%).

En Colombia, el Instituto para niños ciegos y sordos fue reconocido en la edición 2014 de los Premios Alas-BID como el mejor centro educativo en la promoción de la primera infancia en Latinoamérica y el Caribe por su labor en la estimulación temprana y los programas de promoción y prevención para niños con discapacidades.

En el sistema ecuatoriano se establece una institución pública y autónoma de evaluación integral interna y externa que promueva la calidad de la educación para niños con discapacidades, incluyendo la detección temprana de requerimientos especiales en los centros educativos.

Los retos existen, pero las soluciones también. Y podemos empezar derribando los mitos que sustentan las barreras que existen entre los niños y niñas con discapacidad.

Fuente: elpais.com