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Infección urinaria en pacientes con vejiga neurógena

Publicado el 12/07/2012.

Los pacientes con vejiga neurógena presentan un alto riesgo de infección del tracto urinario (ITU), principalmente porque suelen requerir de métodos invasivos para la evacuación urinaria. La incidencia de ITU en pacientes con vejiga neurógena es de 2,5 infecciones/paciente/año.

Es muy frecuente observar estas infecciones en centros de larga estancia o en Atención Primaria y Urgencias. Aunque no suelen tener ITU como consecuencia de una hospitalización, estos pacientes presentan características muy similares a aquellos con ITU nosocomial, y se les considera como ITU complicadapor el hecho de ocurrir en sujetos con patología urológica subyacente.

El microorganismo más frecuente es, al igual que en las ITU adquiridas en la comunidad sin factores de riesgo, Escherichia coli. Pero si el paciente es portador de sonda vesical permanente aumenta la frecuencia de otros bacilos gramnegativos más resistentes a los antibióticos, y de enterococos.

La presión antibiótica que sufren estos pacientes al estar expuestos a ciclos largos y repetidos de antibióticos hace que aumente el riesgo de infección por bacterias multirresistentes, por lo que el tratamiento empírico de este tipo de infecciones se complica.

Un paso importante previo a la necesidad del tratamiento antibiótico es la prevención de la infección, siendo fundamentales en este tipo de pacientes el uso de catéter de sistema cerrado y retirarlo tan pronto como sea posible.

La profilaxis antibiótica generalmente no se recomienda, debido a los potenciales efectos secundarios, el alto coste y el riesgo de seleccionar microorganismos multirresistentes. El tratamiento antibiótico dependerá de la gravedad del paciente y del riesgo de microorganismos multirresistentes.

Es importante solicitar siempre urocultivo y antibiograma, y basar el tratamiento empírico en los datos locales de sensibilidad antibiótica que los microbiólogos deben proporcionar a los médicos interesados periódicamente. Posteriormente la terapia empírica debería ajustarse a la/s bacteria/s específica/s identificada/s en el urocultivo.

El estudio de "Romero-Cullerés et al" aporta datos locales recientes de sensibilidad a los antibióticos en ese grupo de población, claramente distintos de los de otros grupos de población también por ellos estudiados.

La propagación de la resistencia a los antibióticos amenaza los avances logrados en muchas áreas de la lucha contra las enfermedades infecciosas. Sabemos que un uso apropiado de los antibióticos retrasa la diseminación de la resistencia. Se recomienda diversificar los tratamientos antibióticos para diluir la presión selectiva y prevenir la acumulación de resistencias, a lo que ayuda el uso de antibióticos como fosfomicina, con alto porcentaje de sensibilidad en E. coli, y que no se suele emplear para otras infecciones.

A. Pérez-Ayala y J.I. Alós

Servicio de Microbiología, Hospital Universitario de Getafe (Madrid)
Facultad de Ciencias Biomédicas, Universidad Europea de Madrid.