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Los expertos rechazan la automedicación

Los riesgos de reemplazar un medicamento por otro similar

Considerando la amplia oferta del mercado farmacéutico, no es extraño que cuando se va a consultar por un medicamento en farmacias, generalmente se termine comprando otro similar, ya sea porque se opta por una alternativa más económica sugerida por el vendedor o a petición del mismo cliente, o sencillamente porque el fármaco recetado por el médico está agotado.

Es así como muchas veces las personas acaban tomando un producto de nombre distinto al prescrito. A esto se llama sustitución de medicamentos, la que puede ser genérica o terapéutica.

La primera consiste en reemplazar un medicamento de marca registrada por uno genérico. Sin embargo, ambos tienen el mismo ingrediente químico activo, la misma forma y fuerza en la dosis.

En cambio, la sustitución terapéutica se produce cuando se suple el medicamento prescrito por otro químicamente diferente. Si bien ambos son de la misma clase farmacológica o terapéutica, como tienen estructuras químicas distintas, el sustituto puede generar falta de respuesta e incluso efectos adversos para el paciente.

En este sentido, el doctor Arturo Ayala, médico internista de Clínica Alemana, sostiene que “muchas personas compran fármacos sin consultar al médico, buscando una solución para una sintomatología, como fiebre o dolor, y no reparan en las características específicas del medicamento, aspecto fundamental dado que, por ejemplo, no todos los antibióticos son capaces de combatir cualquier clase de infección; existen indicaciones específicas dependiendo del tipo de enfermedad”.

Ana María Rehbein, jefe técnico de Farmacia de Clínica Alemana, afirma que los países deberían garantizar a sus pacientes fármacos de calidad, seguros y eficaces. Mientras la calidad se controla por análisis e inspecciones, la seguridad y eficacia se comprueba con estudios clínicos como la bioequivalencia.

La profesional agrega que en Estados Unidos, los medicamentos genéricos son de reconocido prestigio y es que allá un genérico es aquél que es bioequivalente e intercambiable con el producto original, proceso regulado por la Food and Drug Administration (FDA).

“En Chile, el término genérico ha sido largamente usado como la denominación común internacional recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que corresponde al principio activo. Esto ha permitido que durante varios años se lanzaran a la venta múltiples copias de fármacos originales, sin haber sido sometidos a ensayos de liberación de la droga, situación que en muchos casos impedía otorgar el tratamiento adecuado a los pacientes”, explica.

Equivalentes terapéuticos
Dos productos farmacéuticos son equivalentes terapéuticos si son equivalentes farmacéuticos y después de la administración en la misma dosis, sus efectos, con respecto a eficacia y seguridad, son esencialmente los mismos, una vez hechos los estudios clínicos, farmacodinámicos, de bioequivalencia o “in vitro”.

Sin embargo, desde diciembre de 2005, la legislación acota los criterios destinados a establecer equivalencia terapéutica en el país. Señala detalladamente las exigencias para las diferentes formas farmacéuticas, por ejemplo, en el caso de los productos de origen biológico -como vacunas, hemoderivados y otros obtenidos por biotecnología- el concepto de intercambiabilidad no está autorizado.

“Usar medicamentos no equivalentes puede aumentar el presupuesto familiar y de las instituciones de salud, porque muchas veces esta práctica se traduce en días no trabajados, fracaso en los tratamientos, intoxicaciones, más días cama, licencias, ocupación de más horas médicas, postergación de otros pacientes, entre otros”, afirma la químico farmacéutico.

Esto es especialmente relevante en el caso de Chile, dado que es el tercer país de Latinoamérica donde se consumen más medicamentos por habitantes, seguido por Venezuela y México, de acuerdo a información publicada por la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos.

Las funciones respectivas del médico y del farmacéutico para satisfacer la necesidad del paciente de una terapia medicinal óptima están descritas en la Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre las Relaciones Laborales entre Médicos y Farmacéuticos en la Terapia Medicinal.